Después de lavarte las manos, abre la envoltura y saca el tampón. Si usas un Tampax Compak, saca suavemente el tubo interior (hacia el lado contrario de la punta).
Te puedes sentar en el sanitario con las piernas abiertas, o quedarte parada con una pierna sobre el inodoro. Recuerda RELAJARTE y respirar profundamente de ser necesario.
Con una mano sostén el tubo aplicador del tampón. Pon la punta redonda en la entrada de tu vagina y apunta el tubo hacia tu espalda baja. La cuerda de expulsión debe estar hacia afuera de tu cuerpo.
Tomando algunas respiraciones, comienza a mover la punta del tubo aplicador dentro de tu vagina, dirigiéndolo hacia tu espalda baja. En cuanto los dedos toquen tu cuerpo, el aplicador está en el lugar correcto.
Sin dejar de sostener el tubo exterior del aplicador, presiona el tubo pequeño con el dedo dentro del grande hasta que se detenga. Mientras haces esto, el tampón se está deslizando dentro de tu vagina.Si esto se siente incómodo, probablemente el tampón no se introdujo correctamente o se quedó a medias. De ser así, sácalo y comienza de nuevo.
Con el tampón de una manera cómoda dentro de ti (y la cuerda colgando fuera de tu cuerpo), quita el aplicador con cuidado, ponlo dentro de la envoltura y tíralo a la basura. Después, lávate las manos.
No olvides sacar el tampón antes de usar uno nuevo. Cuando sea hora de quitarlo, jala la cuerda en el mismo ángulo que usaste para meterlo. Puedes tirarlo en el sanitario o bien, envolverlo en papel higiénico para tirarlo a la basura.