El miedo es un mecanismo muy sano y normal en todas las personas, pero existen muchos otros tipos de miedos que no son buenos ni tampoco reales, sino que simplemente nos los inventamos nosotros mismos tal vez por una experiencia muy fuerte que se convirtió en un trauma para nuestra vida. Podrá darte risa, pero hay gente que le tiene miedo a la mostaza o a los pepinillos.
Para qué sirve
El miedo sirve para que podamos detectar el peligro y poder huir de él. Si no sintiéramos miedo a un feroz león y nos lo encontráramos por la selva, seguramente nos comería completitos porque no decidiríamos escondernos o correr a tiempo. Si no tuviéramos miedo, nadaríamos en una alberca de cocodrilos.
El miedo también nos ayuda a reaccionar en algún momento de peligro, por ejemplo si empieza a temblar, lo primero que hacemos es buscar la manera de salir o de cubrirnos para que nada malo nos pase.
No te limites
Pero existen muchos otros miedos que no son necesarios para sobrevivir y que sólo existen en nuestra mente, son miedos a situaciones, cosas, o personas que no podrían hacernos algún daño.
Este tipo de miedos son los que tenemos que aprender a superar, porque no representan un peligro real y lo peor es que nos limitan a hacer miles de cosas. ¿Cuántas veces haz dejado de hacer algo por miedo?
Todos nos hemos perdido de increíbles experiencias o hemos dejado de hacer lo que tanto deseábamos porque había algo que nos detenía, y eso era el miedo. Por ejemplo el miedo a hablar en público, a equivocarse, a que se burlen de ti si cantas o bailas…
Estos miedos muchas veces están ligados a pensamientos que nos hacen imaginar situaciones que no existen y que en la realidad no son así, como cuando nos imaginamos que estamos dando un discurso en público y que todos se están burlando.
Enfréntalo
El miedo hay que controlarlo desde la mente, desde nuestra imaginación que es la culpable de alimentar todos esos pensamientos que en la vida real no funcionan así.
Por último, para deshacernos de nuestros molestos miedos, sólo hay una solución; primero tienes que detectarlo y después tienes que enfrentarlo, tienes que hacer justo lo que más miedo te da, para que así te des cuenta de que no te pasará nada malo.
Pero cuidado, esto no quiere decir que vayas a enfrentar al león o a meterte hasta lo más profundo del mar a nadar, se trata de enfrentar a todos esos miedos que no representan un peligro para nuestra vida y nuestra salud.
Superarlos es de lo más difícil que hay en la vida, pero a veces ni lo intentamos y nos dejamos vencer antes porque el miedo nos congela y nos hace quedarnos en nuestra zona de comodidad y seguridad que sentimos cuando estamos alejados de nuestros miedos, cuando lo que se necesita para vencerlos, es hacer todo lo contrario: enfrentarlos