Cuando éramos niñas nos divertía que mamá nos midiera en la pared y nos dijera, “¡Mira, cuánto has crecido!”; eso con los años se vuelve más complicado, mucho más complicado si cada vez que te mides el número de centímetros no cambia. Todas la chicas a tu alrededor crecen, se desarrollan y tú sientes que te quedas atrás. Pero en realidad nadie se queda atrás, cada una tenemos un desarrollo diferente, depende de nuestra herencia genética, de nuestra alimentación, nuestros hábitos, etc.
En teoría el ciclo de crecimiento de las mujeres comienza a descender después de la primera regla que corresponde a las etapas finales del desarrollo sexual. Se dice que el porcentaje de la talla final alcanzada en el momento del primer periodo corresponde al 95%. La ganancia en talla después de la primera menstruación es diferente, entre distintos países, y dentro de un mismo país en los diferentes estratos socioeconómicos, es así como se describe clásicamente que el 61% de las adolescentes crecen entre 0 y 7,5 cm después de la primera regla y el 35% crece entre 7,5 y 13 cm, dependiendo de factores genéticos, ambientales y nutricionales.
Todos estos datos varían justo por que cada mujer es distinta. Lo que sí, dejar de crecer no es en lo absoluto una enfermedad o un defecto. Nuestro cuerpo reacciona conforme a su naturaleza y su genética; una alemana y una japonesa, siempre serán distintas en sus complexiones, al igual que tú. Tienes que quererte tal y como eres; verse bien o mal casi siempre depende de ti. Conocer tu cuerpo es saber qué le va bien o mal. Y ser o no de una altura “normal”, no tiene nada que ver con la belleza.
Existen maneras ayudar al desarrollo de tu cuerpo; primero que nada una alimentación super balanceada, comer alimentos altos en zinc también ayudan. Hacer deportes que conlleven estirar tu cuerpo como básquetbol, gimnasia, yoga etc… ayudan también. Sin embargo estos son sólo detalles que ayudan a que todo vaya bien, no existe hoy por hoy un tratamiento mágico que haga que las personas crezcan más de lo que deben, ni siquiera la famosísima hormona del crecimiento, que trae más problemas que soluciones.
Ser chaparrita o grandota, no debería tener tantas complicaciones, sé que a veces es difícil aceptar las rarezas de nuestro cuerpo, pero en la medida en que tú te sientas tranquila y a gusto contigo misma, todo te será más fácil. Además dicen que la inteligencia se mide de la cabeza al cielo.