Cuando éramos chicas era un tema que no nos importaba mucho, si preferíamos que nuestros senos fuesen pequeños o grandes era lo mismo que si nos pusieran a elegir entre autos con motor de 4 o 16 válvulas.
Sin embargo, cuando empezamos a crecer las cosas cambiaron. Todo el mundo hablaba de eso y tú también querías saber de qué se trataba. Quizás te desarrollaste temprano o tal vez pasó bastante tiempo antes de que tus amigas se dignaran a aparecer, pero lo cierto es que ahora las ves grandes, incluso enormes y te incomodan.
Es probable que muchas chicas te envidien, las que siguen esperando que baje su ángel de la guarda y les conceda como por arte de magia un par de senos decentes, respetables, al menos del tamaño de dos pequeños limones. Pero resulta que no, tú por tu parte, vas de un lado al otro con lo que a ti te parecen unos gigantescos melones y piensas que todo el mundo está prestándoles atención: tus amigas, tus compañeros, ¡hasta tus profesores!
Tener senos grandes no es una condena, muchas chicas darían lo que fuera por tenerlos como tú y es muy posible que a muchos chicos no les moleste para nada que tengas que usar corpiños de talla más grande que lo habitual.
El problema es que tú te sientes incómoda y eso es comprensible, es básico sentirte bien con tu cuerpo pero recuerda que siempre puedes mejorarlo, darle forma o pulirlo un poco. Sin embargo en este caso lo mejor que puedes hacer es amigarte con tus curvas (o ausencia de).
Si tus senos realmente te molestan porque te ves gorda o no te gusta cómo te queda la ropa, hay formas de que esto cambie. Por ejemplo, puedes asesorarte acerca de qué prendas (y qué brassieres) se verían mejor con tu tipo de senos. Probablemente no sea conveniente intentar ocultarlos, sino destacarlos de una forma elegante. Otra alternativa es modelarlos en el gimnasio: con distintas rutinas y ejercicios que un entrenador te recomiende puedes ayudar a levantarlos o a estilizarlos.
Si todavía no te sientes a gusto con ellos, hay cirugías reductoras que pueden ayudarte en el caso de que no te acostumbres a los senos de gran tamaño. Estas cirugías pueden ser costosas y por supuesto que debes consultar todos los riesgos que implican. También en algunos casos cuando bajas de peso, también disminuye el tamaño de tus senos.
Lo que sea que hagas recuerda que tiene que ser una decisión pensada y personal, nadie puede tener parte en ella y debes asesorarte por profesionales. Con o sin senos grandes, lo importante es que te quieras y te respetes.