Yo me pregunto: ¿por qué un sentimiento tan nice como el amor es tan difícil de expresar? Quizás porque es tan grande que no cabe por la boca. Si ésta es tu historia, exprésale sutilmente a ese que ya le echaste el ojo que no lo aprecias tan sutilmente.
“-Desde que te conocí supe que eras el único en mi existencia-”. “-Nadie te podría querer como yo-”. Bonitos diálogos, pero déjalos para telenovelas, si te los guardas para ti solita… ahí están bien ¿eh?
“Jugando caras y gestos nomás” ¿Por qué no se lo demuestras? Tal vez porque ya te ha salido el “chirrión por el palito” cuando alguna vez osaste decirle a un niño lo mucho que te gustaba, o porque piensas que tu femenina credibilidad moriría en el intento, o simplemente porque te ataca el inconsciente con sus pretextos de “¿cómo se lo digo?” Que sea evidente, pero sin ser atrevido, porque esas cosas sólo le quedan a las que son filosas como una lanza: ¡las lanzadas!
Revélale tu amor u ¡otra te relevará del suyo! “Más vale galán en mano que un ciento de pretendientes revoloteando”. Ahora si te exhorto a que hagas uso de tus maratónicas habilidades para hacer las cosas en su momento, pero sin dormirte en tus laureles. Porque deja que te diga que los condenados niños cuando les entra el delirio del “pavo matador” se comportan conforme a una especie de ley de oferta y demanda: ¿Quién da más? Gritan con su actitud y se van con la que haya hecho más méritos según ellos. ¡Ay tú… ni que fueras reliquia Luis XV! Bueno, no quiero decir que tienes que aventarle tus trapitos y encantos como si fuera tiro al blanco, pero quizás él ya está interesado en ti y sólo necesitas darle un empujoncito. Dejemos de estar papando moscas y ¡en marcha!
Si decides hacer uso del escuadrón de rescate, o sea de tus amigas, asegúrate de aleccionarlas muy bien y de tener el control sobre lo que vayan a hacer. Me ha tocado ver que se creen las Celestinas y terminan siendo como la novia del Chucky porque la regaron al ayudarte. Procura que ellas se acerquen al objetivo (él) y le hablen de pelos de ti, pero como si salieras casualmente tú al tema, si no van a parecer viles paleras de esas de tres pesos por grito, cinco por desmayo a tu favor ¿no? Sin embargo, procura colocarte donde tú puedas oír las flores que te echan, para por si acaso ¡entrar en acción a ponerles un bozal! Esto es súper efectivo, porque cuando alguien externo nos dice las cosas, las vemos objetivamente y caemos en cuenta de que tienen razón, es decir, le reafirmarán lo cañón que le encantas a él.
Organízate una fiesta e invítalo, pero que no sea él al primero que invitas. Cuando estén en el reventón, como buena anfitriona, atiéndelo bien, no obstante haz que vea que también tienes ciertas atenciones con tu amigo del alma. Júralo que si los ve medio acaramelados, tu prospecto berreará como niño recién nacido, o incluso le podría reclamar a tu cuate que por qué te abraza tanto y blah, blah, blah. El chiste es que la mecha ¡ya se prendió!
“La Bomba” Otra forma de prenderlo como juego pirotécnico es que cuando estén en bola, sus amigos, tus amigas, etc., y empiecen a hablar de los especimenes más guapos o bellas sobre la tierra, comenta cuánto deliras por Kuno Becker. Él va a ladrar algo nefasto del actorcito para según desilusionarte. ¡Ah! y como esto del “estira y afloja”, termina por aflojar las resistencias masculinas para que se decida a llegarte, termina de comentar que sí, el Kuno es guapo, pero que serías mucho más feliz con alguien que tuviera las características de tu adorado secreto. ¡Ojo!, las enumeras pero a la discreta ¿eh?
¡Practícale al Santa Claus! Llégale con un detalle inesperado en esta navidad. Hazle una carta dejándole ver lo que significa él para ti, sin decírselo como si fuera cosa tuya. Arma la dichosa carta con títulos o estrofas de lo que le quieres decir. Cualquier cosa que él diga que tú dijiste ¿cuál? Yo no le dije nada. “-Mírame a los ojos-” “-¡Lo dijo OV7, no yo!-” Dicen por ahí que una carta es la mejor forma de abolir las distancias, pues sólo movemos el corazón.
¡Body language en uso! Cuando llegue y te salude, no le des el típico beso fugaz en la mejilla, procura marcárselo un poquito más o si se abrazan al verse, sostenlo con un chirris de enjundia. ¡Aguas con el abrazo del oso, porque ya le tronaste las costillas!
Invítalo de vez en cuando a que participe en algunas de tus actividades, no de todas, ni lo acoses como psicópata por teléfono o plantándote afuera de su casa como si fueras del comité de Greenpeace. Algo que mata a los niños es ver que sí te interesas por él, que hasta cierto punto, luchas bastante por él, pero sin ser una lapa que lo considera como su único mundo. Que te vea independiente, al mismo tiempo que enamorada y no le quedará duda de que tú eres la Grande (-No te llamas Lola ¿verdad?-).