“¡Mira… no vas a salir con ese hombrecito! ¡Entiéndelo!”…
Claro que eso ya lo entendiste, lo que no entiendes es el hecho de que tus papás
parecen tener como misión en la vida enclaustrarte en tu casa para que te
conviertas en una momia vistiendo santos. Simplemente, así son tus padres,
pero sí se puede remediar la cosa, lee a continuación y verás.
Misterios sin resolver… ¿Por qué son así?
Chicas al grito de guerra… aquí está la artillería para
una guerra sin trincheras, aunque la idea no es que te rebeles, sino entender a
tus papás y hacer que ellos te entiendan. Punto.
Ellos dicen: “Las niñas bien, son bien decentes”
¡No hay tercer milenio que valga! Tradicionalmente nuestros padres suelen
pensar que el desprestigio de una niña empieza con una carrera sentimental
más larga que la lista del súper. Y es comprensible, además
de válido, que ellos quieran ante sus ojos y ante los de la sociedad poseer
a la hija más casta. Ahorita nos importa mucho el “qué dirán”
y no es que éste deba regir tu vida al 100%, pero llega el momento en que
sí te empieza a importar.
Tú dices: Antes que todo, es básico cómo haces
las cosas, ¿tus prospectos son viles “frees” o relaciones serias
(digo, no de casarse mañana), pero en las cuales te comprometerías
con el chico porque lo quieres mucho? Hazles saber a tus papás que cuando
existe una relación madura, es un vínculo de conocimiento mutuo, para
saber si él es el niño con el que podrías consolidar algo en
el futuro. Luego entonces, si llegaras a tener más de un novio, deben estar
tranquilos, porque no siempre el primer amor es con el que uno se casa: “La
novia del estudiante no es la esposa del profesional”.
Ellos dicen: “Un novio acabará con tu brillante futuro”
Los papás hacen cosas titánicas por un hijo, trabajan de sol a sol
para darnos educación, a fin de tener mejores oportunidades en la vida. Simplemente:
quieren formarte de la mejor manera y eso es algo que debes valorar en todo momento.
Sin embargo, los novios llegan a ser considerados por ellos, (ya sea porque han
visto casos trágicos o por lo que les cuentan) algo así como especies
distractoras, nefastas que te alejan de tus deberes, de estudiar, y te digo que
pudiera llegar a serlo, si te dejas arrastrar por la alocadera del noviazgo, pues
¡él se convierte en tu nuevo mundo! ¡Cristóbalita Colón
versión actual!
Tú dices: “Hechos no palabras” aunque parezca
anuncio, este es el clímax del rollo, de que te demuestres a ti misma y a
tus papás que sabes compaginar perfectamente la escuela, tu hogar con tu
galán. Pídeles un chance de tener novio argumentando que agradeces
sus esfuerzos para contigo, y que tu manera de no defraudarlos será esforzándote
mucho en el colegio. Diles que ahora tu galán se suma a ellos como un motivo
más para hacer las cosas mejor. Además un desarrollo pleno para un
ser humano, comprende también una vida sentimental sana.
Ellos dicen: “Ése muchacho no te conviene”
–“Ta’ bien ma’, como quieras, pero ¿por qué?”-
Ahí te va el por qué; porque ellos quisieran un niño que, con
bola de cristal en la mano, les asegurara que a su lado no te faltará nada
y que solamente él es capaz de hacerte feliz. No les tomes a mal esto, sólo
quieren lo mejor para ti, léase un Príncipe de Gales, mezclado con
Donald Trump. Aún hay más, aunque si el prospecto no tiene más
defecto para ellos que ser joven, insisten en su negativa, indica también
el miedo a que te alejes de su lado, a darse cuenta de que ya no eres una bebé
(ejemplo, que las canas ya se empiezan a asomar), que estás preparando tus
alas propias y que tus intereses ya no son los mismos.
Tú dices: Regla #1: El prospecto te tiene que apoyar a cada
instante en esto ¿OK? Nada de que: “son tus papás, es tú
riña… y me lavo las manos”. Al contrario, él es el que
más ganas le tiene que poner para que ellos lo conozcan y confíen
en él. Educación y ecuanimidad son las cualidades que los “jefes
de las casas” buscan en el novio para ti. En suma: que sea un niño
que contribuya a tu superación y no a tu desgracia.
MAMÁ + PAPÁ = MURO DE BERLÍN
Pero no hay barrera que tu acercamiento no derribe, ni los juzgues tan mal, mira
que es difícil ser padres, pues carecen de una Universidad para aprender
a serlo. Finalmente, verán que no pierden una hija, ni ganan un hijo: sólo
todos se unen para ser lo que son en esencia: una familia…