Colocarse un piercing es la práctica de ponerse adornos atravesando la piel en diferentes partes del cuerpo. Generalmente son aros de un material especial como acero quirúrgico, titanio, oro, etc. Si estas pensando en colocarte uno, infórmate primero de todo lo que necesitas saber para que no te genere traumas ni complicaciones.
¿Qué se siente?
Antes de colocarte un piercing debes estar preparada porque lo cierto es que duele y que debes acudir a un centro especializado para que el resultado sea bueno y no se infecte. El dolor es intenso, pero tan sólo dura unos segundos.
Principales problemas
Colocarse un piercing puede conllevar diversos riesgos a la salud. Entre los problemas menores encontramos: Alergia al material, (si son prendas elaboradas con derivados del níquel); infecciones por bacterias locales, que suelen ser tratables con antibióticos, entre otros. Entre los problemas mayores encontramos riesgos de transmisión de enfermedades virales como Hepatitis B, C, D, y SIDA.
Lo importante para evitar complicaciones es ir a un centro especializado con profesionales, en el cual se utilicen métodos y herramientas modernas bajo un ambiente higiénico y con productos esterilizados.
Cicatrización
La cicatrización no es igual para todos. El tiempo de cicatrización puede variar de un piercing a otro y de una persona a otra y puede verse afectado por los cuidados que se sigan. Hay chicas que tienden a crear los denominados queloides, es importante que antes de hacerte un piercing descartes que sufres de esto, puesto que si te perforas se formará una cicatriz muy fea y difícil de eliminar.
Joyería adecuada
Nunca utilices plata, cobre o bronce en una perforación nueva, ya que para evitar problemas de cicatrización los profesionales utilizan joyería como oro, acero quirúrgico 316LVM o titanio, que no provocan reacciones alérgicas. La medida y grosor de tu joyería también es de gran importancia para la rápida y exitosa cicatrización de tu nueva perforación.