Hoy les tengo una más de mis historias. Debo confesar que me cuesta mucho trabajo escribir sobre el tema porque lo que les voy a contar es la historia de una amiga que conozco de toda la vida. Es la historia de Ximena.
A ella la conocí a los 2 años. Íbamos juntas a clases de natación, después entramos a preescolar y a primaria juntas. De niña estaba demasiado chica para ver que mi amiga era víctima de un padre machista que agredía física y psicológicamente a su esposa y sus cuatro hijos. Ya en secundaria, cuando iba a casa de mi amiga, noté que su papá se dirigía a todos sus hijos con palabras hirientes e insultos y fue cuando me di cuenta que mi amiga había lidiado con eso toda la vida.
Ximena vivía sólo a unas pocas cuadras de mi casa. Un día le hablé para ver si podía ir a su casa y me contestó que mejor ella iba a la mía. Al llegar, Ximena tenía el ojo morado y me dijo que había tropezado y se había golpeado con el barandal de la cama. ¡Yo le creí! A veces hay cosas muy obvias que no queremos ver... En fin, a los pocos días mi amiga volvía a tener golpes. Como mis sospechas eran muy grandes, prácticamente forcé a Ximena que me confesara la verdad y lo hizo. ¡Qué momento más difícil para mí! ¿Cómo la podía ayudar? Por supuesto yo la quería defender del violento de su padre pero había muchas cosas que sólo Xime podía resolver. Yo no podía sacarla de su casa y llevarla a un refugio y hablar con su mamá era una pérdida de tiempo porque la señora iba a perdonar lo que le hiciera el marido.
Este tema es muy delicado porque hay familias muy tradicionales que aceptan el maltrato físico y psicológico como algo normal pero no por eso está bien porque deja huellas profundas en la autoestima y la personalidad de la gente. El maltrato es una forma muy grave de humillación y cuando alguien ha abusado de ti de esa forma, puedes creer que de verdad no vales nada.
¿Qué hay que hacer en estos casos? Si es tu caso, te recomiendo que hables con una persona a la que le tengas mucha confianza, de preferencia un adulto como un tío o un maestro para que estén enterados y te ayuden con trámites de asesoría legal, si es que quieres que quede escrito bajo la ley las agresiones que recibes. Habla con tu mamá (en caso de que tu papá o padrastro sean violentos) y explícale lo que sientes. El caso es que no te quedes callada y puedas salir pronto de esto.
Si alguna amiga o amigo tuyo sufren de este problema trata de darles tu apoyo incondicional y apoyarlos. Nadie debe vivir con violencia. Lo más difícil es que a veces estas cosas sólo se resuelven involucrando abogados y tu amiga tendrá que vivir cosas muy duras para poder salir.
Ximena ya no vive con su papá desde hace varios años. Ahora Vive con dos de sus hermanos (el tercero ya se casó) y por fin hay paz en su hogar. Lamentablemente la mamá sigue con el señor, que espero que algún día cambie, aunque dudo que pase.
¿Lo ves? Sin duda es un problema muy fuerte pero el chiste está en no soportar que otros nos maltraten y nos hagan sentir menos. Si todos pensáramos así ya no existiría este problema.
¡Esperemos que esto pase! :)