A continuación te indicamos algunos ejercicios que te serán de gran ayuda para aliviar las molestias:
- Siéntate en el suelo con las piernas tan abiertas como puedas. Sujétate los dedos o sujetate ligeramente los tobillos. Mantén la espalda recta y respira, manteniendo el diafragma (el músculo que queda por debajo de las costillas) elevado y hacia el interior de tu cuerpo como sumiendo el abdomen. Sin dejar esta posición, respira hondo varias veces. Mientras respiras por última vez, inclínate hacia delante, hacia el suelo y exhala el aire.
- Siéntate con las rodillas separadas y dobladas hacia los lados en flor de loto, con las plantas de los pies juntas, delante de tu entrepierna. Sujétate con las manos por debajo de los dedos de los pies o sujeta tus tobillos. Presiona las plantas de los pies e inspira, para expandir el pecho y elevar el diafragma, como en el ejercicio anterior. Levanta la cabeza un poco y siente cómo se expande tu vientre. Inspira y expira profundamente con el vientre, cuatro o cinco veces.
- Tiéndete boca arriba con una pierna estirada y tira de la otra rodilla para acercarla a tu barbilla. Sujeta la rodilla con tus brazos para reducir la tensión y mantén esa postura, relajándote durante unos minutos.
Ejercitarse es muy positivo para la salud y en estos días del mes sentirás la diferencia y el bienestar físico y emocional.