Nadar: ¡No te pedimos que dejes de hacerlo! Pero los agentes dañinos del agua en las piscinas y en el mar, y la susceptibilidad de tu cabello cuando está mojado te obliga a tener unos cuidados especiales para mantener tu cabello saludable. Usa un gorro cuando nades, o si ese no es tu estilo, aplica un acondicionador ligero, hazte una cola antes de entrar al agua, y al salir de ella enjuaga el cabello con agua de la llave y sécalo con una toalla que absorba el agua sin retorcer el cabello.
Tintes químicos modernos: Son bastante delicados, pero aún así pueden causar problemas. Ten cuidado con la decoloración, ya que este proceso produce mucho estrés, sobre todo con bases de color muy oscuro. Los tintes permanentes también pueden causar daño, pero lo más peligroso puede ser la combinación de los dos procesos: ya sea teñirse varias veces en un corto periodo o la combinación de teñirse y hacerse una permanente o peinarse con calor.
Los productos químicos permanentes: Alteran la estructura del cabello, así que, por definición, este proceso le hace daño al cabello, aunque la mayoría de los procesos modernos son seguros. Pero lo más peligroso es combinar la permanente con otros procesos, especialmente los tintes. Consulta con un profesional antes de proceder y asegúrate de que tu cabello pueda tolerar el estrés.
Tu dieta: Si no es sana, no puedes pretender que el cabello esté sano. Los nutrientes adecuados fortalecen y nutren el cabello. Así que saca el tiempo para planificar y consumir una dieta balanceada. Esto incluye cantidades apropiadas de proteína, granos enteros y frutas y hortalizas. Recuerda también tomar mucha agua; ésta limpia el cuerpo (incluso el cabello). Si tiendes a prescindir de algunas comidas o nutrientes, considera tomar multivitaminas.
Procura que tenga el porcentaje diario recomendado de zinc (sin zinc, puedes perder cabello) y un complejo de vitamina B, que protege el cabello.
El medio ambiente: La contaminación en las zonas urbanas, el exceso de sol y de viento son factores a los que nos enfrentamos día a día, y que deterioran el cabello. El Sol y el viento lo debilitan y lo hacen susceptible a que se parta o se reseque, la contaminación llena el cabello de impurezas, y lo deja con mal olor. Prueba un shampoo purificador una vez a la semana para restablecer la salud del, y síguelo siempre con un acondicionador porque la purificación elimina el acondicionador que protege al cabello.
Secador de mano: Es indispensable para muchos peinados. Pero no uses demasiado calor, ya que esto puede dañar la cutícula y dejar el cabello opaco y disperso. Utiliza aire tibio para eliminar la mayor parte de la humedad y luego cambia a frío. Apunta la boquilla hacia abajo para minimizar el daño a la cutícula.