Dicen que son ellos los que no nos entienden, y la verdad, tienen razón. Pero también es cierto que nosotras los entendemos menos… Por ello, hay que tener vista de rayos X con profeta para saber qué les gusta, qué les irrita y atinarle a todo. OK, vamos por partes, click, click.
Pone cara de estómago fruncido cuando…
Lo que lo hace enojar: - Que lo hagas esperar porque no sabes qué trapos ponerte si van a salir.
- Que no lo dejes ver su partido de football, porque quieres ver el final de la novela.
- Que le critiques a sus amigos del alma. (-“¡Ay si!.. Los Tres Mosqueteros”-).
- Que le recuerdes que el efecto del gym ha desaparecido, (de seguro te va a decir que sí tiene músculos, pero en reposo).
- Que babees por Tom Cruise en su cara (¡pura envidia!).
- Que le preguntes si te quiere.
- Le preguntes siempre: “¿En qué piensas en este momento?”
- Le armes escenas de celos.
- Lo lleves de shopping para surtir tu clóset por todo el año.
- Salgas sola con un amigo.
- Quieras “pegarte” cuando sale con sus amigos.
- Le revises la cartera.
- Le pidas a su mamá que te cuente como era de bebé o te enseñe sus fotos cambiándole el pañal.
- Que le digas mentirillas piadosas.
- Que cuando los quieres cortar les digas, “estoy confundida” o “necesito tiempo” (ellos lo llamarán falta de imaginación, nosotras: diplomacia).
- Que en caso de que lo dejaras, lo hicieras por el tipo que odia, como Batman al Acertijo.
- A los niños los enloquece que uses ropa no muy provocativa, pero que deje lucir algo de tus encantos y deje mucho, pero mucho a la imaginación. Adiós a los escotes profundos que parecen el Triángulo de las Bermudas. (Digo por aquello de que de allí nadie sale… ¿no?).
- Que si ves que ellos te tiran la onda, te des a desear.
- Que camines poniendo énfasis en tu cadera, (máxime si usas zapatos de tacón).
- Que cuando él se acerca a ti, pueda oler tu perfume sobre tu piel.
- ¡Infalible! Verte comer una fresa o cereza (¿Qué diría Freud de esto?)
- Que lo veas a la boca mientras él te habla.
- ¡Estrecharte contra su pecho!
- Verte bailar con sensualidad, pero sin la intención de provocarlo, (bueno, hay que disimularlo, derrítelo inocentemente).
- Sugerirle en tono imperativo que te lleve a “x” lugar.
- Si van a cenar, salir de mini y tonelada de maquillaje.
- Pedir el platillo más caro de la carta.
- Hablar a gritos y diciendo 99 groserías de cada 100 palabras, (más que antifemenino).
- Quejarte constantemente.
- Tengas detalles o que le hagas algo con tus propias manos.
- Lo comprendas y apoyes, (respetar sus espacios).
- Seas segura de ti misma.
- Tengas metas en la vida.
- Te arregles para él un poquito más de lo acostumbrado.
- ¡Ser tierna!
- Mencionar la palabra matrimonio al mes de andar.
- Verlo como la varita mágica siempre que hay broncas, (que dependas de él).
- Que salgas en calidad de bulto de algún antro.
Rojo, verde, azul... No es el arcoiris, es que no soporta que: Sudor, frío, mirada inquieta y hasta manos resbalosas: ¡Síntomas de una pasión ebullendo! Lo que hace que tu primera cita sea eso: "La primera y la última". Cada cabeza es un mundo, pero en ellos es una constante que: ¡Pajaritos a volar! Lo que les espanta: Y sigue la mata dando, pero en lo que averiguamos más sobre ellos hay que quererlos a los condenados porque como dice la canción “al final, la historia termina en dos”. ¿Qué haríamos sin ellos?