Cambiarte de escuela es muy complicado. Nos pone tristes dejar nuestro círculo de amigos y nos aterra pensar que no vamos a tener ninguno en la nueva escuela. Pero este tipo de casos casi siempre tienen un final feliz...
Cuando yo estaba en primero de secundaria estaba muy contenta en mi escuela pero mis papás decidieron cambiarme a otra... ¡a una de monjas! Imagínense, ¡me quería morir! ¿qué iba a hacer yo en una escuela en la que el sexo masculino no se apareciera? Además yo estaba "enamorada" de un niño de mi salón, una razón más para no irme de mi escuelita.
No podía estar más enojada con mis papás; me parecía totalmente injusto lo que decidieron. El uniforme estaba horrendo -yo también parecía monja con él- y pensaba que las niñas que iban ahí iban a ser aburridísimas.
Llegó el primer día de clases y me sentía como un bicho raro, todas se me quedaban viendo como si lo fuera, hasta que una niña me llamó por mi nombre y resulta que me reencontré con ¡mi primera amiga en el mundo entero! La conocí desde que teníamos dos años, pero nos separamos porque ella se fue a vivir a otro estado y perdimos el contacto. Cuando regresó, curiosamente llegamos al mismo colegio y por suerte nos tocó en el mismo salón. Cuando la reconocí (se llama Mariana) estaba feliz de verla. Recordamos nuestra infancia y nos empezamos a juntar en los descansos.
Poco a poco nos integramos a un grupito que hasta la fecha sigue siendo el de mis mejores amigas. Pude notar que los niños no hacían falta. Siempre los conoces por una u otra razón; en alguna tardeada, fiesta, antros o hasta los hermanos o primos de tus amigas.
Fui totalmente feliz en esta escuela, me quedé ahí hasta que entré a la universidad. Dicen que los mejores amigos los conoces en la preparatoria y no fui la excepción, van a ser mis amigas toooda la vida.
Lo más importante es que trates de adaptarte y siempre veas el lado positivo. En cualquier lugar vas a encontrar a alguien que te caiga bien y con quien te puedas llevar pero tienes que ser abierta y tener la disposición de conocer gente nueva.
Olvídate de prejuicios y vive esta nueva experiencia que te va a hacer feliz. Y si simplemente no corres con la misma suerte que yo... habla con tus papás, explícales por qué no te gusta tu nueva escuela y vean la posibilidad de cambiarte o regresar a la anterior.
El chiste es que seas muy feliz y sonrías ¡porque estás por vivir cosas increíbles! :)