Los tics, el movimiento de los pies, el tronido de los dedos, la tensión de los músculos del cuerpo y la aceleración de corazón son algunas señales de que tienes ansiedad por alguna preocupación que todavía no has resuelto.
La preocupación y la angustia es una sensación muy normal pero también muy molesta. A veces nos encantaría sentirnos más tranquilos pero la realidad es que no sabemos cómo hacerle.
Analízate
Muy sencillo, la forma de recuperar la calma es preguntándote por qué te sientes así, analizando las razones y finalmente detectando la raíz del problema.
La mayoría de las veces la preocupación se nos quita cuando resolvemos los problemas que nos están alterando y nos están quitando la tranquilidad. Así que a veces la solución nos parece obvia: resolver el problema, empezar por hacer algo. Por ejemplo, si nos preocupa un examen, podemos empezar a estudiar, a tomar clases particulares o a pedir ayuda y así, poco a poco la angustia pasará.
Pero ahí no acaba el problema, pues a veces aunque sepamos que con resolver lo que nos tiene tan alterados automáticamente la angusita desaparecerá, muchas veces no podemos lograrlo porque no sabemos cómo resolver el problema o no hemos querido solucionarlo por miedo, o porque resolverlo significaría afrontarlo, aceptarlo y tomar el valor para hacerlo. Por eso no es tan sencillo como pudiera parecer.
Es muy importante que sepas que en cuanto empieces a darle una solución lo que te está ocasionando una sensación tan molesta, tu ansiedad y angustia se quitarán, pero eso no es todo lo que tienes que saber...
Es increíble la sensación de liberación y de felicidad cuando nos quitamos un peso de encima, como cuando nos dan la calificación de un examen, cuando terminamos un trabajo súper importante o cuando superamos alguna enfermedad, crisis económica o cualquier otra cosa, pero por desgracia, en el futuro se presentará otro motivo para preocuparnos. Así que se vuelve el juego de nunca acabar...
¿Qué hacer?
Aprende a controlar tus emociones y sentimientos, así como también afronta con valor y confianza todos los problemas que tengas.
No hagas una tromenta en un vaso de agua, a veces las situaciones difíciles no son tan grandes y puede ser que nosotras las hagamos más grandes y complicadas de lo que realmente son. Piensa fríamente en tu situación y analiza si vale la pena preocuparte tanto por ello.
Si tu temperamento es muy nervioso, busca la forma de estar tranquila haciendo ejercicio, yoga, comiendo sano y balanceado, y durmiendo bien. Está comprobado que dormir desordenadamente y comer alimentos con mucha azúcar, así como tomar café, alteran el metabolismo.
Háblalo
Habla de tu preocupación con los demás. Eso ayudará a calmarte y a conocer las opiniones de los que te quieren.
Aprende a respirar. Aunque no lo creas, eso ayudará a calmarte, así que procura que tu respiración sea lenta y honda.